jueves, 6 de diciembre de 2018

Preguntas de reflexión

El mejor trabajo. Sin lugar a dudas, el mejor trabajo que elabore en este semestre es el modelo del ADN, porque no solamente se vio el trabajo en equipo, sino que también el aprendizaje colectivo, puesto que todas las partes del modelo me las aprendí, a la buena o a la mala.

El peor trabajo. El árbol genealógico, porque no lo pude entregar a tiempo y lo peor de todo es que después me di cuenta que no daría tiempo de aplicar un examen y el árbol valdría 4 puntos, mas que nada es por la calificación ya que por no entregarlo perdí mucho.

Tema más importante. El tema en general que me pareció más importante es el de Genética Mendeliana, porque todo eso me lo aprendí bien, y considero que sus aportaciones son las más importantes a comparación de todo lo demás visto en el semestre.

Tema menos importante. Yo diría que el de la Evolución, porque es mas que claro que eso de la evolución es una vil mentira, hasta en cuestión de genética, no tenemos rasgos semejantes a la de los simios, tenemos más rasgos semejantes con los cerdos, así que me parece un tema que no vale la pena resaltar y no tiene importancia alguna.

Como aplicar el conocimiento adquirido en la vida diaria. Pues en sí el conocimiento se puede mas que aplicar... se puede ver, porque es verdad, todos heredamos rasgos de nuestros progenitores, y no solo características que se ven a simple vista, sino que también hay enfermedades hereditarias que nos complican mucho la existencia, por eso mismo, más que una aplicación yo lo tomaría como una demostración.

Ensayo sobre el consumo de carne y el cerebro

Como seres humanos se hay unanimidad entre los historiadores para afirmar que, aunque el ser humano sea omnívoro, ha sido principalmente carnívoro durante varios millones de años. Se da como principio que la evolución se pude continuar con la alimentación y que si es importante que algunos alimentos para el crecimiento se puede saber que si la continúo de saber que tanto influye cada alimento que nos ayuda y como realmente nos aporta en el desarrollo del humano lo que se da que hay una gran importancia de la fuerza de energía de algunas fuentes de la vida natural como lo es y se llega al punto de que los alimentos con proteínas teniendo en cuenta que debe ver un cierto porcentaje de cada alimento 37% proteínas, 41% carbohidratos y 22% grasas eso si se lleva una cierta equivalencia y una crónica de saber cómo quieres tener tu desarrollo. Todo tiene que al principio de la evolución avía una gran cantidad de proteínas que al igual que lo avía en verduras y algunas otras cosas que se podían dar como una cierta energía en la alimentación. Podrá ser que con los pasos de la evolución surge una diferencia de alimentos y el en desarrollo del tiempo tiene que ver las diferencias de las carnes y como realmente influyen los rangos de los demás alimentos y con un cierto nivel de desarrollo y saber que realmente da como continuación la evolución de ser humano Desde su origen, y hasta comienzos del neolítico hace aproximadamente 10 000 años, los hombres fueron cazadores recolectores nómadas. Las presas de caza constituían la base de su alimentación (proteínas y lípidos); y también consumían bayas (frutas silvestres) o raíces (glúcidos con alto contenido de fibras e índices glicémicos muy bajos). La mayoría de los autores están de acuerdo en afirmar que nuestros antepasados comían también vegetales, accesoriamente (hojas, tallos, brotes) y sin duda también granos silvestres ocasionalmente, legumbres estas que deben clasificarse entre los alimentos con índice glicémico muy bajo. Parece evidente que el gasto energético cotidiano de estos hombres primitivos era importante, no sólo por el hecho de las pruebas físicas que enfrentaban, sino también debido a la precariedad de sus condiciones de vida que los exponían a todos los azares climáticos. Al volverse progresivamente más sedentario a partir del neolítico, el ser humano vivió el primero de los grandes cambios alimenticios de su historia. El desarrollo de la ganadería le permitió seguir comiendo carne, aunque no fuera exactamente la misma; y la introducción de la agricultura produjo cereales (trigo, centeno, cebada …), luego leguminosas (lentejas, arveja…) y más adelante verduras y frutas. Se podría pensar que al volverse sedentario el hombre primitivo había iniciado necesariamente un proceso que iba a mejorar su existencia. Sin embargo, en el campo de la alimentación, sucedió más bien lo contrario. A la inversa del cazador recolector del período mesolítico, el agricultor ganadero tuvo en realidad que reducir considerablemente la variedad de su alimentación dado que únicamente algunos animales se prestaban a la domesticación y a la cría y sólo se podían cultivar unas pocas especies vegetales. Ni siquiera es exagerado afirmar que el agricultor ganadero tuvo necesariamente que racionalizar y aun optimizar su actividad en el sentido en que lo entendemos hoy en día. Esta verdadera revolución en el modo de vida de nuestros antepasados tuvo grandes consecuencias, ante todo sobre la salud. La monofagia que resultó de los monocultivos se manifestó como fuente importante de carencias, lo cual se tradujo en una disminución notoria de la esperanza de vida de las poblaciones en cuestión. Además, la agricultura (incluso la que se llevó a cabo en ricas tierras de aluvión bien irrigadas tales como las de Egipto y Mesopotamia) resultó mucho más difícil en términos de esfuerzo físico que la persecución y la caza de las presas del mesolítico y aún más ardua que la caza de los enormes animales del paleolítico superior. El hombre primitivo había vivido en armonía y equilibrio con la naturaleza y cuando su alimentación natural se desplazaba debido a las migraciones de las especies o al ciclo de las estaciones, él se desplazaba junto con ella. Al volverse sedentario, se le presentaron nuevas restricciones y nuevas imposiciones. Pues al salir de ese cuasi paraíso terrestre, el agricultor-ganadero tuvo que enfrentar muchos nuevos riesgos con el fin de volverse autónomo en relación con sus fuentes de suministro alimenticio: tuvo que enfrentar los vaivenes de los caprichos climáticos y también enfrentó riesgos al nivel de la selección de las variedades y de las especies más o menos productivas y frágiles; pero también corrió riesgos en la elección de los suelos ya que no se adaptaban totalmente a los cultivos. La historia de los siete años de vacas flacas que trae la Biblia ilustra muy bien las incertidumbres de esta nueva etapa, aleatoria por naturaleza. Por otra parte, el surgimiento de la agricultura y de la ganadería generó, tal como se diría hoy en día, una política natalista y productivista por parte de los interesados. Ante el temor de que le fuera a hacer falta, el agricultor siempre pensó en que tenía que producir más; y para lograr este resultado, necesitaba brazos suplementarios. Sin saberlo, el labrador y sus hijos le abrieron de esta manera la puerta a un círculo vicioso, contribuyendo a un desarrollo demográfico constante, lo cual hizo que los riesgos de hambrunas y la gravedad de éstas debido a las malas cosechas fueran tanto más catastróficas. Obviamente, este artículo no se propone contar en detalle la historia de la alimentación humana desde el hombre de las cavernas. Si quisiéramos ser exhaustivos, tendríamos que escribir demasiado y existen excelentes obras dedicadas a este tema a las cuales ustedes pueden acudir (1). Sin embargo, no podemos tratar del problema que nos preocupa –el predominio de la obesidad en nuestra civilización actual– sin mirar hacia el pasado, hacia cuáles fueron las grandes etapas en la alimentación de la humanidad durante los siglos, y sobre todo durante los milenios que nos han precedido. Se puede lamentar, en todo caso, que este enfoque se oculte demasiado frecuentemente por parte de los nutricionistas contemporáneos. Pero, para evitar dispersarnos en nuestro análisis, propongo que limitemos aquí nuestra reflexión a lo que fueron las grandes etapas del modo de alimentación de las poblaciones occidentales, las que surgieron de las civilizaciones antiguas. Ciertamente, de un país a otro, de una región a otra, pero también de una religión a otra, las elecciones alimenticias definitivas y sucesivas que se dieron en el Neolítico, y más cerca de nosotros desde la Antigüedad, han sido extremamente variadas. Pero esta gran diversidad no es por ello menos clasificable según categorías alimenticias tomadas primordialmente bajo un ángulo nuevo, el de la potencialidad metabólica*. Los humanos tenemos cierto impulso biológico para sobrevivir, reproducirnos y perpetuar la especie en el decurso de nuestra existencia. El cómo y por qué hemos evolucionado durante millones de años para ser lo que somos hoy está fuertemente relacionado con algunos rasgos de nuestra biología y de nuestros comportamientos alimenticios. Antropólogos, arqueólogos, paleontólogos, primatólogos, nutricionistas, etnógrafos, anatomistas, fisiólogos y un sin fin de especialistas, se afanan por descubrir algunos de nuestros logros evolutivos y los costes biológicos que acarrearon. En esencia, la alimentación es una de las claves para entender nuestro pasado, presente y futuro como especie humana. Muchos de nuestros éxitos adaptativos pueden atribuirse a nuestras habilidades de aprovisionamiento, preparación y consumo de alimento a través de un amplio abanico de recursos. De ahí que el interés por la paleobiología y paleoecología humana sea un factor importante para conocer algunos rasgos de la variabilidad de nuestra dieta. Los yacimientos de Atapuerca se han convertido en las últimas décadas en una referencia obligada para descubrir nuestro pasado evolutivo… La cacería como medio principal de obtención de alimentos La cooperación social y la adquisición progresiva de tecnología pertinente permitieron expandir la caza desde la captura de mamíferos pequeños – como hacen aún en la actualidad los chimpancés – hasta la de presas mayores, principalmente herbívoros ungulados como el caballo y la cebra, entre otros. La diseminación de estas actividades y la ampliación de los territorios cubiertos por los homínidos se fueron dando con los movimientos de las grandes manadas de animales. Cuando el hombre Cro-Magnon y otros humanos aparecieron, la cacería de grandes animales aumentó gracias al desarrollo de nuevas técnicas y herramientas. Se generó un ambiente en el que la relación del hombre con respecto de la biomasa de la fauna disponible era muy favorable. Se estima que, en estas épocas, la carne proveía cerca del 50% de la dieta. La dieta paleolítica Como resultado de la sobreexplotación de recursos, de cambios climáticos y del crecimiento de la población humana, el período inmediato anterior al advenimiento de la agricultura y de la crianza de animales se caracterizó por el desplazamiento de la cacería a favor de un patrón de actividades de subsistencia más diverso. Los fósiles de la época muestran cantidades crecientes de restos de peces, conchas y animales pequeños, así como de herramientas para procesar vegetales como las piedras de moler y los morteros. Llegamos a un punto de saber que realmente desde un principio tuvo como herencia el comer la carne, pero tuvo un desarrollo distinto en los animales así que en principio poder saber que también tendría un cierto cambio el ser humano una deferencia de desarrollar en el consumo y tenemos cierto impulso biológico para sobrevivir, reproducirnos y perpetuar la especie en el decurso de nuestra existencia. El cómo y por qué hemos evolucionado durante millones de años para ser lo que somos hoy está fuertemente relacionado con algunos rasgos de nuestra biología y de nuestros comportamientos alimenticios y su función de cada rango alimenticio hoy en día. que el género Homo ha fue algo omnívoro desde sus orígenes, desarrollando estrategias alimenticias diferenciadas según las latitudes y climas en los que se vivió. Actualmente se establece una especialidad en dietas muy diversas y adaptadas que incluyen el consumo de un sin fin de especies animales, vegetales y minerales, Los humanos tiene que la evolutivo hemos descubierto algunas ventajas nutritivas y saludables de las distintas variedades de comida y miles de maneras de preparación de los alimentos. Casi todo lo que es comestible para nuestro organismo se ha incorporado a la dieta en uno u otro lugar del planeta, en cada diferente cultura. Hoy la explotación y el consumo sostenible de los recursos alimenticios para la población humana es un tema relevante en el futuro de nuestra especie. 

La incorporación de la carne en la dieta del ser humano jugó un papel importante en el desarrollo del cerebro. Además, contradice el criterio según el cual el ser humano fue vegetariano por naturaleza o que el fuego fue fundamental para la evolución humana. Los Impacto de la carne y las técnicas de procesamiento de alimentos en el Paleolítico Inferior en la masticación de los humanos desde que hace 2.6 millones de años los ancestros del hombre moderno empezaron a comer carne, entraron en el camino evolutivo a las características actuales del homo erectus. Consumieron la carne sin el uso de fuego y valiéndose de herramientas para molerla. Fue con el ahorro en la masticación lo que permitió que se reduzca el tamaño de la mandíbula, sus músculos y dientes. Asimismo, el consumo de proteína permitió que el cerebro se transformara. El consumo de proteína permitió que el cerebro se transformara, sostienen los biólogos a cargo del estudio Para probar su tesis, los biólogos especialistas en evolución Katherine D. Zink y Daniel E. Lieberman, solicitaron a los voluntarios que mastiquen carne cruda de cabra y otros vegetales, sin llegar a tragar el bocado. Las reducciones en los músculos de la mandíbula y el tamaño de los dientes que evolucionaron hacia el Homo erectus no necesitaron del proceso de cocinar, y deben haber sido posibles por los efectos combinados de comer carne y procesar mecánicamente tanto la carne como los vegetales duros La novedad del estudio radica en que antes del uso del fuego hubo cambios de importancia, como la reducción masiva de los dientes y músculos de la mandíbula, el achicamiento de los intestinos y la expansión del cerebro.

Bibliografía.
Arroyo, P. (09 de 09 de 2008). La alimentación en la evolución del hombre. Recuperado el 11 de 11 de 2018, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-11462008000600004 crespo. (11 de noviembre de 2012). origen y desarrollo. Recuperado el 11 de noviembre de 2018, de htt;culturacuidados.uas.com Marina, M. C. (07 de 07 de 2012). La importancia de la alimentación en la evolución humana. Recuperado el 11 de 11 de 2018, de https://consejonutricion.wordpress.com/2012/07/07/la-importancia-de-la-alimentacion-en-la-evolucion-humana/ Montignac, M. (06 de 01 de 2004). la alimentación del ser humano. Recuperado el 11 de 11 de 2018, de http://www.montignac.com/es/historia-de-la-alimentacion-del-ser-humano/l vergara. (23 de junio de 2013). enrgia alimentacion . Recuperado el 11 de 11 de 2018, de htt;scielo.org 

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